miércoles, 24 de febrero de 2016

Reflexiones: Los Poliedro y la historia de todos los años

Han salido los finalistas de los Premios Poliedro y por Dios, POR DIOS, no podía resistirme a hablar sobre el follón que se monta año tras año alrededor de estos galardones. 

Y es que cada año que pasa esto va a peor. La gente se mosquea rápidamente, y esta queja es más multitudinaria con el paso de las ediciones. Ahora podría ser políticamente correcto y dejar ahí el dato para pasar a otra cosa, pero diré que este aumento del descontento creo que tiene sus razones medianamente justificadas. Así que, ya que he tenido la oportunidad de ser jurado el año pasado, os quiero ilustrar con mi experiencia para que podáis tener cierta idea de qué hay detrás de los premios.

Lo primero de todo, que he oído preguntarlo varias veces, es que para ser jurado de los Premios Poliedro se te exige que tengas algún medio de comunicación en el que se hable de los juegos de rol (no necesariamente que esté especializado, con que se hable de vez en cuando sobra). A mí esto me parece bien, creo que se evitan muchas cosas en las que fácilmente se podría caer (cuentas falsas, por ejemplo), y se entiende que como jurado tienes algún criterio sobre lo que vas a votar.

Hasta aquí todo bien. El problema viene cuando te das cuenta del sindiós que se monta para organizarlo. A diferencia de lo que podáis pensar, no hay una organización definida ni unas personas que se encarguen de hacer esto y lo otro. Todo nace de la voluntad de aquellos que se lo curran para hacer listas de productos (olé por ellos) y poco más. Para colmo, se pretende que todas las propuestas, opiniones y organización se realicen a través de un grupo de Google + en el que hablan casi 30 personas. Con lo cual, por mucho que te esfuerzas en decir algo, posiblemente acabe perdido entre mil mensajes y no llegará a nadie, ergo se hará lo que a alguien le apetezca, sin saber muy bien quién.

Para mí, este es el primer problema, y posiblemente el más grave, de los Premios Poliedro: no son serios. Algunos podéis pensar que no tienen por qué serlo, ya que tampoco se invierte nada en hacerlos, pero ahí va una reflexión: ¿acaso no se han convertido en los premios de juegos de rol más importantes de España? Por ello creo que debería haber más ambición y tenía que haber evolucionado una vez se detectó que habían dejado de ser algo que se hacía "por las risas" para ser algo que a mucha gente le importa. Pero creo que en algún momento, esa o esas personas que tenían que haber tomado cartas en el asunto prefirieron pasar y no aceptar la realidad, prefirieron no tomar decisiones por si a alguien no le gustaban. Esa es mi sensación.

Otro punto sobre los Premios Poliedro, también importante cuando hablamos de un concurso de estas características es que no son justos. En primer lugar, más pasable, es que hay productos que tendrían derecho a tenerse en cuenta y no aparecen, normalmente porque a nadie se acordó de incluirlos en la lista; otra cosa es que el jurado no dispone de todo el material que se juzga, y esto hace que sólo puedan votar aquellos juegos que, por unas o por otras, hayan jugado o hayan comprado. Esto hace que los premios cumplan una función que creo que es algo nociva, y es que al final la mayoría de los juegos que ganan son los más vendidos porque son los que más gente puede votar. Es curioso cómo unos premios así podrían impulsar ciertos juegos que no disponen de grandes medios de marketing pero sí de una gran calidad, sino que nos someten al mismo bombardeo de siempre. Una lástima, y un asco también, si se me permite decirlo.

Ahora me meto en terrenos muy pantanosos, que espero que aquellos que los leáis sepáis entender sin caer en personalismos. Si os dijera que he visto a un autor ser jurado y votar a su propio producto, ¿cómo os quedáis? Y lo peor de todo es que como no hay una directiva ni nada parecido, nadie dice nada, porque nadie puede decir nada, todo está permitido. Personalmente, este tipo de gestos me parecen de una falta de ética tremendos, y creo que deberían prohibirse, dado que queda claro que surgen y no se puede confiar en la buena voluntad del jurado. Todo esto sin contar con que en la comunidad rolera española somos muy dados al amiguismo (y no generalizo), con lo cual, los Premios Poliedro se convierten en parte en un concurso de popularidad.

Ahora bien, vamos a la parte que me apetece: ¿qué medidas tomaría yo para hacer mejor los Premios Poliedro?

1.- Directiva: un número de personas reducido que tome decisiones organizativas. Esto no quita que no se puedan recibir sugerencias, pero en última instancia, esas personas tienen la palabra sobre este tipo de asuntos.

2.- Jurado profesional: en el mundo de los juegos de rol hay gente muy profesional del medio, sobre todo autores y editores. Creo que sería ideal contar con dos o tres personas (aparte de la directiva anteriormente mencionada) para que actúen de jurado, personas de las que tengas cierta garantía de que son serias y van a votar en base a un criterio profesional.

EDITO: aquí me colé, quizás por las prisas no especifiqué tan bien como quería hacerlo. En mi idea, éste jurado profesional decidiría los finalistas solamente. Los ganadores se decidirían mediante el voto de la comunidad, para no perder el carácter de los premios pero, para mi gusto, quizás sí refinarlo un poco.

3.- Unos premios como Dios manda: ¿de verdad estaría tan loco si pensara que no se podría hacer un crowdfunding para que todos subvencionásemos una gala presencial en la que se den los premios físicos? Sinceramente, dado el volumen que tiene ahora mismo este acontecimiento, creo que al menos valdría la pena intentarlo. Lógicamente es un trabajo, y con la poca seriedad que ahora se gasta, sería casi utópico, pero creo que valdría la pena, y también creo que logísticamente no sería demasiado difícil. Imaginad que los Premios Poliedro valieran tanto que los editores pusieran en sus nuevas remesas de juegos alguna plaquita en la portada que pusiera "Galardonado con el Premio Poliedro al mejor nosequé".

4.- Disponer de todo el contenido: como he mencionado antes, creo que no puedes pedir a alguien que juzgue algo si no lo conoce y no tiene oportunidad de conocerlo. Por no desmerecer a las editoriales y caer en el limosneo y caradurismo, uno de los objetivos del crowdfunding antes mencionado podría ser el de comprar los juegos para el jurado, aunque sea en formato PDF. 

Por mi parte, creo que si en algún momento se tuviesen en cuenta alguna de esas cuatro medidas, me daría por satisfecho y sería para mí una señal de que alguien empieza a coger las riendas de algo tan grande. 

Concluyendo, el mayor consejo que os doy es que, hoy por hoy, no os toméis muy en serio esto de los Premios Poliedro. Es irónico que diga esto después de esta entrada, pero es verdad. Pensándolo un poco, no creo que valga la pena estar tirándonos los trastos por algo que no vale absolutamente nada.